Bubble Tea · Huancayo
La historia
(estaba ella… y yo)
Yo la vi antes de que ella me viera a mí.
Caminaba con la mirada baja, cargando más pensamientos que sueños.
Hace años, alguien la invitó a probar un bubble tea, y algo cambió. No lo sabía, pero ese sabor le abrió un camino que todavía no entendía.
Después vinieron los viajes, los intentos, las dudas; la vi ilusionarse un día y rendirse al siguiente.
Y cuando casi se rendía… me apoderé de ella.
No por maldad, sino porque alguien tenía que recordarle lo que llevaba dentro.
Vi cómo los vacíos se llenaban de burbujas, cómo una bebida se volvía la excusa perfecta para conectar.
Booble no nació de un plan, sino de un impulso: esas ganas de crear algo bonito en medio del caos.
Y aunque no todo sale perfecto, basta mirarlos riendo, compartiendo, para saber que todo valió la pena.
Ella dice que yo soy el jefe. Y tiene razón.
Pero yo sé la verdad… y ahora ustedes también.
"Si algo sale mal, no fue culpa mía"
foto del local / equipo próximamente
Lo que somos
(además de más toppings)
Quise escribir una misión seria, con palabras bonitas y frases inspiradoras... pero a la mitad me distraje.
Así que seré honesto: en Booble no queremos cambiar el mundo, solo disfrutar de lo que hacemos y contagiar esa buena vibra.
Si te vas con una sonrisa, una foto o un recuerdo bonito, ya hice mi parte.
"Y si no cambió tu día, al menos tenía buena tapioca"
El horizonte
(Aparte de sonreír juntos)
Queremos que más personas nos conozcan no solo por nuestras bebidas, sino por la forma en que las hacemos sentir.
Que digan: "Tengo antojo de bubble tea… vayamos a Booble."
Soñamos con seguir creciendo sin perder lo que nos hace únicos: el humor, la cercanía y esa buena vibra que nos une cada día.
Queremos ser recordados como el lugar donde la gente vino por un bubble tea… y se llevó una historia.
"Y cuando lo logre, prometo no convertirme en un jefe aburrido"